La caída de Biden de la bici alimenta las dudas sobre si podrá ser candidato a la reelección en 2024

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tiene 79 años (en noviembre cumplirá 80). Y aunque sueña con presentarse a la reelección en 2024 (momento en que contaría 82 primaveras), los tropiezos y los momentos embarazosos en los que se le ha visto un poco ‘perdido’ en los últimos meses, alimentan las dudas y alejan ese ansiado horizonte.

El último de esos momentos ha sido su caida de la bicicleta este mismo sábado. Ocurrió tras dar un paseo cerca de la playa, en el estado de Delaware. El presidente de EEUU frenó para saludar a varios vecinos y cuando quiso sacar los pies de los pedales se quedó atascado y se cayó al suelo. Miembros del Servicio Secreto lo ayudaron rápidamente a ponerse en pie. Pero no pudieron evitar que lás imágenes aparecieran en las portadas de los periódicos y en los telediarios de medio mundo.

Ante este panorama, y a medida que avanzan las elecciones al Congreso y otros organismos estatales y federales –más conocidas como “elecciones intermedias o midterm”-, un número creciente de estadounidenses se pregunta si el actual presidente está en condiciones de ser el candidato demócrata dentro de dos años.


Biden se cae de la bici al parar a saludar a unos vecinos

Biden ha confirmado sus planes de pelear por un segundo mandato cada vez que tiene ocasión. En diciembre del año pasado, en una entrevista con la cadena de televisión ABC News, el mandatario compartió su intención de postularse para la reelección en 2024 si se mantenía “en buen estado de salud”.

Meses más tarde, durante una visita oficial en Bruselas, Biden le lanzó un órdago a Donald Trump, diciendo que se sentiría “muy afortunado” si su oponente de 2020 buscara una revancha. El mes pasado, Biden les dijo a sus asesores que es más que probable que vuelva a postularse para el cargo en 2024 si Donald Trump anuncia su candidatura. Ya que cree que es el demócrata mejor posicionado para derrotarlo, de acuerdo con fuentes del entorno de ambos citadas por Politico.

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No obstante, esta confianza parece empezar y acabar con el propio Biden, que se enfrenta a un número cada vez mayor de voces discordantes dentro y fuera de su propio partido. Entre los demócratas, la preocupación es creciente, tal y como confirma la investigación que ha publicado recientemente el New York Times. El diario neoyorquino ha hablado con medio centenar de miembros del partido, desde líderes locales a miembros del Congreso. La mayoría le están agradecidos por haber evitado cinco años más de gobierno de Trump y reconocen los logros de su dilatada carrera dedicada al servicio público, aunque le echan en cara a Biden no haber “maximizado el púlpito de la Casa Blanca” para conseguir avanzar su programa político.

Y es que en el seno del partido progresista reina la preocupación. Al aprobado raspado que le dan los ciudadanos estadounidenses a la gestión de Biden se suma el patente desencanto de los votantes respecto a las “elecciones intermedias” que se celebran este año (en las que están en juego la totalidad de los escaños de la Cámara de Representantes y una tercera parte de los del Senado).

Joe Biden saluda al aire tras una intervención pública.


Joe Biden saluda al aire tras una intervención pública.

Cristina Pita

Una inflación en máximos históricos, el parón del mega plan de gasto social ‘Build Back Better’, la escalada de violencia en todo el país, los avances conservadores respecto a la regularización del aborto y los vaivenes de las decisiones ‘impromptu’ en materia de relaciones exteriores no hacen más que echar leña al fuego.

La puntilla final fue la aprobación en el Senado el fin de semana pasado de un paquete de medidas de control de armas más bien descafeinado que ha dejado fuera la práctica totalidad de propuestas demócratas. Este varapalo legislativo ha acabado por dinamitar la confianza de los demócratas en Biden, a quien ya no consideran capaz de sacar adelante sus propias promesas electorales.

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Para Steve Simeonidis, miembro del Comité Nacional Demócrata de Miami y uno de los contados entrevistados por el New York Times que ha accedido a revelar su nombre, “decir que nuestro país está en el camino correcto se apartaría flagrantemente de la realidad”. Simeonidis ha ido más allá y ha sugerido que Biden “debería anunciar su intención de no buscar la reelección en el 2024 justo después de las elecciones intermedias”. De forma similar opinan fuentes cercanas al partido demócrata consultadas por EL ESPAÑOL, quienes reconocen que “la necesidad de tener un plan B viable es cada vez mayor”.

Candidato octogenario

“Biden no está recibiendo el crédito que merece por guiar al país durante lo peor de la pandemia, aprobar una legislación histórica, unir a la alianza de la OTAN contra la agresión rusa y restaurar la decencia y el decoro en la Casa Blanca”, según explicó David Axelrod, jefe de estrategia de las dos campañas presidenciales de Barack Obama, los problemas de Biden responden a una cuestión de imagen. “Es una cuestión de apariencias. Aparenta excatamente la edad que tiene y no es tan ágil frente a una cámara como lo era antes, lo que ha alimentado una narrativa sobre su competencia que no está arraigada en la realidad”, destacó Axelrod en una reciente entrevista con el New York Times.

Biden recupera la compostura tras caer de la bici en el estado de Delaware.


Biden recupera la compostura tras caer de la bici en el estado de Delaware.

Reuters

El asesor de Obama no se anda por las ramas: “La presidencia es un trabajo monstruosamente exigente y la cruda realidad es que el presidente estaría más cerca de los 90 que de los 80 al final de un segundo mandato, y eso sería un problema importante”.

Cabe recordar que incluso antes de que fuera elegido en 2020, se especuló con la posibilidad de si buscaría o no un segundo mandato. Biden salió al paso en aquel momento diciendo que haría las veces de “puente” para una nueva generación de líderes políticos. Ahora, sus compañeros le piden que respete su palabra y se conforme con haber hecho historia como el presidente estadounidense de mayor edad y no busque ser recordado como un candidato octogenario.

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El nivel de escepticismo en el seno de su propio partido es bastante anormal. Por si fuera poco, los votantes que llevaron a Biden a la Casa Blanca opinan lo mismo: un 31% de los demócratas encuestados por CNN a principios de año quieren que el partido demócrata nomine a otra persona porque, simplemente “no querían que Biden fuera reelegido”. Otro 35% piensa que no puede ganar contra los republicanos, mientras que una quinta parte aduce que Biden es demasiado viejo.

Si decidiera hacer caso a sus votantes y compañeros de partido, Biden sería el primer presidente en renunciar voluntariamente a un segundo mandato desde 1880, año en que Rutherford B. Hayes abandonó la primera línea de la política tras cuatro años en la Casa Blanca.

La “revancha” de Trump

Mientras Biden se esfuerza por recobrar la confianza de propios y ajenos, Donald Trump recupera posiciones de cara a una posible ‘revancha’ en las elecciones presidenciales de 2024. El expresidente ha estado recaudando fondos para una posible candidatura presidencial, multiplicando sus apariciones públicas y retomando su gira de mítines de Maga para respaldar a sus candidatos para las “elecciones intermedias” de este año.

Sus esfuerzos empiezan a dar fruto ya que, si las elecciones primarias para escoger al candidato republicano a la presidencia en 2024 se celebraran hoy, más de la mitad de los electores republicanos le darían su voto a Trump. Así lo revela una reciente encuesta de Morning Consult y Politico. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, recabaría el apoyo del 16% de votantes, mientras que el ex vicepresidente Mike Pence sería el favorito de un 13%.

Donald Trump, expresidente de EEUU, en un acto este sábado en Memphis.


Donald Trump, expresidente de EEUU, en un acto este sábado en Memphis.

Reuters

Es de destacar que Nikki Haley, Embajadora de EEUU con la administración Trump y gobernadora de Carolina del Sur, fue la primera opción del 4% de los encuestados, lo que ha avivado los rumores sobre su idoneidad para ser la perfecta número dos de Trump en las elecciones de 2024. Preguntado al respecto por varios medios nacionales, Trump declinó hacer comentarios sobre si se postulará o no en 2024, aunque insinuó que de hacerlo, “mucha gente estaría muy feliz con mi decisión”. Sobre sus posibles rivales, agregó que cree que casi todos los nombres que suenan “están ahí gracias a mí. En algunos casos, porque los respaldé y avalé”.

Irónicamente, mientras que el peso de dos juicios políticos frustrados y de la investigación sobre la responsabilidad del asalto al Capitolio en enero de 2021 parecen no haber hecho mella en él, a diferencia de Biden, a Trump sí le preocupa su propio estado de salud. Aunque presumió de sentirse perfectamente, Trump reconoció al Washington Post que “siempre hay que hablar de salud. Parece que gozas de buena salud, pero mañana recibes una carta de un médico que dice que vayas a verle de nuevo y eso nunca es bueno”.

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