Cuca Gamarra: “A Sánchez no le parece mal debilitar al Estado si eso le da una semana más en Moncloa”

Quizá sea la mudanza a medio hacer, pero subir a la planta séptima de Génova 13 no infunde ese respeto que uno se esperaba. A la salida del ascensor, el gris de las paredes que rodean una isleta donde hay salas de reuniones camino del despacho de la secretaria general, y el silencio algo desangelado desmienten el frenesí que se imagina a las oficinas del partido que se presenta como alternativa de poder.

Si hay una crisis económica galopante, si ya el PP encabeza las encuestas, ¿qué menos que pizarras llenas de números, teléfonos en sinfonía, tropezones por los pasillos?… y sin embargo, la espera amenizada con caramelos envueltos en celofán de propaganda y cotilleos al despacho es poco menos que funcionarial.

El set ya está preparado cuando llega el equipo de este periódico: las sillas colocadas, los focos encendidos. Los populares presumen de gestión, y Cuca Gamarra (Logroño, 1974) insistirá en ello durante la entrevista que concede a EL ESPAÑOL un viernes a mediodía, sólo 24 horas después de que Pedro Sánchez salve, “cediendo una vez más algo que no es suyo, otro de los consensos básicos que nadie vería normal en cualquier país de nuestro entorno”.

Ella es el eslabón hallado entre el viejo PP de Pablo Casado y el nuevo de Alberto Núñez Feijóo. Precisamente por eso, los nuevos matices del partido son más visibles: porque es la misma cara la que antes se crispaba la que hoy sonríe. Si ERC o Bildu obtenían una prebenda de Moncloa, hace dos meses “España se rompía”; ahora “los españoles tienen alternativa”.

Que no es lo mismo, pero es igual… en lugar de estar todo el día enfadado por lo mal que lo hace Sánchez, el PP de hoy está muy contento porque lo hará mejor que él.



Entrevista a Cuca Gamarra

Javier Carbajal

Una foto personal, otra con el Rey y unos muñecos de los Rolling Stones decoran un despacho aún casi vacío, sin vivir. Tanto, que el almanaque de sobremesa no está ni desprecintado.

La sirena de una UVI móvil atrona la calle, pero ya no se para en Génova, va dirección nortoeste, hacia Moncloa…. se fue del PP y la crisis, hoy, es económica y de Sánchez.

Salvó de carambola la reforma laboral, y este jueves ha sacado adelante su decreto contra la crisis económica por cuatro votos. La geometría variable sigue funcionándole a Pedro Sánchez.

Lo que nos preocupa es que la geometría variable a él le funciona, pero perjudica a los españoles. Y al final, les genera más problemas de los que tienen. 

Mientras Moncloa abría la puerta a negociar con ustedes, estaba cerrando un acuerdo con Bildu. ¿Eso les hace perder confianza en futuros acuerdos?

Nosotros somos un partido serio y responsable. Nos debemos a España y a los españoles y, por eso, afrontamos cada asunto como el asunto. Sabemos cuál es nuestra responsabilidad como alternativa y como partido de Estado. Que en este último caso, el Gobierno de Pedro Sánchez haya recurrido de nuevo al no es no a todo aquello que provenga del PP, a nosotros no nos hace resignarnos. Nos mantiene en que estaremos ahí, ofreciendo ante cada insulto y descalificación, ante cada no, una nueva propuesta. 

¿Han comenzado ya las conversaciones entre González Pons y Bolaños para renovar el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial?

No. Simplemente, se ha establecido el primer contacto, y se retomarán más adelante. Lo que sí ha hecho el PP es iniciar una serie de reuniones con todas las asociaciones de jueces y de fiscales, que vamos a mantener en las próximas dos semanas.

¿Con qué objetivo, si me permite?

Hablar de la Justicia, de sus necesidades. Y sobre todo, avanzar en los aspectos que le den más independencia al Poder Judicial. 

Entiendo, pues, que el Partido Popular se mantiene en su exigencia de que la próxima renovación del CGPJ se rija por las normas europeas, de que los jueces elijan a los jueces.

Tenemos muy claro que hay un camino que marca Europa, que es dotar de más independencia al Poder Judicial. Y que además son los propios jueces y fiscales los que lo están demandando. Eso sí, de cara a las conversaciones que vamos a retomar con el Gobierno, nosotros no vamos con ningún escenario preestablecido, pero sí con los principios de lo que siempre ha defendido el PP, el fortalecimiento de la separación de poderes. Cómo lo formulemos, es una cuestión que es importante dialogar para lograr un amplio acuerdo de la Justicia en su totalidad.

¿Ha notado algún cambio en la actitud del Gobierno hacia el PP desde la llegada de Feijóo?

Me gustaría que se viera en los hechos. Pero les hemos planteado una propuesta económica que se materializa en un plan fiscal cuyos únicos beneficiarios son los españoles, y nos hemos encontrado un no es no… porque proviene del PP.

Haría bien el PSOE en revisar esa conducta y darse cuenta de que un partido que ha sacado dos veces a España de la crisis es un buen socio en temas económicos. Y que es mucho más útil buscar otro tipo de acuerdos que estar cerrado a su bloque de investidura. Eso beneficiaría más a los españoles, aunque no beneficie al Gobierno.

“El presidente haría bien en mirar al PP, somos un buen socio en temas económicos; eso beneficiaría más a los españoles aunque no beneficie a su Gobierno”

Y en el PP, ¿cuál es el cambio principal?

Hace un mes tuvimos un congreso, que es siempre un momento en el que un partido fija sus objetivos. Y a partir de ahí, empieza un camino, lo que se hace es mirar adelante, no se revisa más ni se compara con el pasado. Y en eso estamos, con un objetivo: España y los españoles. Somos perfectamente conscientes de las dificultades que tienen, y que nos debemos a ellos con una política seria, responsable y sólida.

Se acaba de aprobar un decreto para modernizar la Monarquía. ¿Ve el camino despejado para el regreso de Juan Carlos I? ¿Le gustaría?

Yo respeto enormemente las decisiones personales, y en este caso las del rey emérito. Si él decide volver, me parecerá una buena decisión. Y si él decide volver, sería bueno.

¿En qué sentido sería bueno?

Porque éste es su país. Y si él quiere volver, no tiene por qué estar lejos. 

¿Les pidió su opinión el Gobierno?

Es un real decreto que hemos conocido y hemos compartido, en esa tradición que tiene la Casa Real de que todos los asuntos que le afectan los trata con el Gobierno y el principal partido de la oposición. Por eso hemos formado parte de ese camino que llevó a que el martes pasado se aprobara esa norma.

Entonces, fue iniciativa de la Casa Real y no de Moncloa que el PP estuviese implicado.

No… no fue más iniciativa de unos que de otros. Lo hemos hablado con Moncloa y con Zarzuela. Y ésa es la prueba de la importancia que tiene que ambos partidos se pudiesen entender en los asuntos que son de Estado. En aquellas cuestiones que fortalecen las instituciones, ambas formaciones tendríamos que ir de la mano.

¿Y por qué eso no pasa? No parece tan difícil, cuando quieren.

A mí me gustaría que ese espíritu que ha facilitado ese real decreto se hubiese cumplido también en asuntos como el de la comisión de secretos oficiales… u otros aspectos en el que los españoles nos miran pidiendo entendimiento para garantizar la fortaleza de nuestro Estado. Pero lamentablemente, aunque ponemos todo de nuestra parte, nos encontramos demasiadas veces con un portazo.

Y el problema es que ese portazo de lo que va es de fortalecer a Pedro Sánchez, con su único interés para mantener el Gobierno, a cambio de debilitar al Estado, que es el interés general. Pero no hay problema, donde esté el interés general, el PP va a estar siempre. 

“El decreto de la Monarquía lo hemos hecho juntos, me gustaría que ese espíritu de reforzar las instituciones se hubiese cumplido en asuntos como la comisión de secretos oficiales”

Perdone, pero toda esta última parte, si la dice la vicepresidenta Calviño, vale igual. Las dos partes se descalifican, se acusan mutuamente de partidismo. ¿Cuándo piensan ustedes recuperar la confianza mutua?

El problema no está en la desconfianza, sino en que Pedro Sánchez ha decidido los socios de la moción de censura, que luego fueron los de la investidura, son los únicos con los que va a contar. ¡Ése es el problema! Porque eso es lo que le impide sentarse con el PP a buscar otro tipo de acuerdos. Creo que nosotros hemos demostrado absoluta transparencia, por ejemplo en la propuesta económica del presidente Feijóo.

Esa propuesta ni siquiera la hemos hecho nuestra, no le pusimos nuestro logotipo, sino el escudo de España. Le dijimos al Gobierno “ahí la tiene, hágala suya y si usted la lleva al Congreso, tiene mis votos”. Pero ni contestaron. No ha existido ni siquiera una reunión física para poder descender en esos cuatro puntos…

Se refiere usted a la carta del vicesecretario Juan Bravo la tarde antes de la votación del decreto contra los efectos de la guerra.

Eso es. Y mientras no hallaban tiempo para llamarnos, sí que negociaban con Bildu. O antes, que ya tenían el documento completo del “plan de choque”, no encontraron tiempo para reunirse con nosotros, pero sí mandaron al ministro Bolaños a Barcelona para reunirse con otros. ¿Por qué siempre hay tiempo para sentarse con los socios de investidura, o con el Gobierno de Cataluña, pero nunca hay tiempo para sentarse con el PP para trabajar de una manera seria sobre esas cuatro líneas?

Quizás es ideológico, que no están de acuerdo, vaya…

Pero es que nosotros no las queremos imponer. Entendemos perfectamente que, a lo mejor, no puede ser todo lo que planteamos. Pero habrá un punto intermedio. Y eso es lo que nos debe mover. Pero dos no acuerdan si uno no quiere. Y es que hay uno que ni tan siquiera está dispuesto a sentarse en una mesa para hablar. 

La clave está en lo que pasa, no en la ideología. En enero y febrero, el Estado ha ingresado 7.500 millones de euros más que hace un año en los mismos meses. Eso significa que el efecto de la inflación está llevando a que los españoles paguen más impuestos. Y eso sale de sus bolsillos en un momento muy delicado. ¡Ésa debería ser la prioridad, no otras! Nosotros tenemos claro que merece la pena sentarse y trabajar en esa línea. No cejaremos en nuestro empeño.

La secretaria general del Partido Popular, Cuca Gamarra, entrevistada en su despacho por EL ESPAÑOL.


La secretaria general del Partido Popular, Cuca Gamarra, entrevistada en su despacho por EL ESPAÑOL.

Sara Fernández

La rebelión de ERC por el caso del supuesto espionaje del CNI, ¿cree que puede traerle complicaciones a Sánchez en lo que queda de legislatura?

En lo personal, a Pedro Sánchez no le va a traer ningún problema, porque él siempre está dispuesto a cualquier cosa para garantizar su estancia en la Moncloa, aunque eso conlleve debilitar al Estado. Y lo hemos visto esta semana: a Pedro Sánchez, tomar decisiones cortoplacistas que le den una semana más de Gobierno y ganar tiempo no le preocupa.

¿Se ha debilitado al Estado esta semana?

Sí, sin duda. Debilitas al Estado cuando rompes cualquier pacto de Estado. Y se ha roto el de la comisión de secretos oficiales, donde se da cuenta de los fondos reservados. Era un acuerdo de los dos grandes partidos, que fue impulsado por un presidente del Congreso socialista… y cuando se cambian las mayorías para contentar a tus socios porque te lo exigen y eso te garantiza ser presidente, pues tú lo sigues siendo, pero debilitas el Estado.

La entrada en esa comisión de Bildu no es una buena noticia para la fortaleza del Estado. La entrada de partidos cuyos dirigentes han sido condenados por sedición y que, por tanto, ha habido investigaciones relativas a ello, tampoco lo es. Ni que la CUP esté en esa comisión.

¿Por qué?

En primer lugar, porque no era necesario que estuvieran. Esa comisión tenía unas mayorías de tres quintos, y se podía haber constituido hace tiempo. Otra cuestión es que con esas mayorías necesarias, no podían estar todos los socios de investidura de Sánchez porque, dentro de esos partidos, hay unos que tienen acreditado que no buscan un país fuerte, sino debilitarlo.

De hecho, echando cuentas, los 210 diputados salían con los 120 del PSOE, los 89 del PP y uno más que pasara por allí…

La decisión de que no se constituyera esa comisión hasta ahora es de quien tenía la facultad de promover la convocatoria de la misma, que es Meritxell Batet, la presidenta de la Cámara. Nosotros ya habíamos transmitido al PSOE que debía constituirse la comisión, evidentemente conforme a las reglas que estaban aprobadas. El problema era que, con esas reglas, había partidos que no iban a contar con el respaldo del PP y que, por tanto, no iban a alcanzar ese listón de 210 votos.

No hay más que ver el resultado que se dio… los que quedaron por debajo de ese número son los que no habrían entrado. Pero eso para Pedro Sánchez era un problema. ¡No para España, sino para él! Era una exigencia de sus socios de investidura llegar hasta ahí, y hoy las instituciones son más débiles, porque les ha abierto las puertas de una comisión de esas características a partidos con unos antecedentes más que cuestionables.

Pues llevábamos casi tres años sin esa comisión parlamentaria que controla a los servicios secretos. O no es tan necesaria o el CNI ha actuado sin control hasta ahora…

No es así. Si no fuese una comisión importante, no habría tenido desde el año 2004 un sistema reforzado para elegir a sus miembros. Debería haberse constituido desde el primer momento, eso no hay que negarlo; responsabilidad tenemos todos. Pero hay alguien que tenía un compromiso adquirido con sus socios que le impedía impulsar la creación de la comisión… por nosotros, no había problema alguno.

Según lo publicado, el presunto espionaje a los líderes independentistas comenzó en 2017, con el PP en el poder. ¿Sabe usted algo que nos pueda sorprender, como dijo Margarita Robles?

No. La ministra de Defensa tiene mucha más información, que sólo puede tener ella, razón por la que hace esa reflexión. Por eso es importante la transparencia y que dé las explicaciones oportunas donde toca. La información la tiene ella… y quienes sean protagonistas de esas conductas que puede ser que nos sorprendan. 

Mientras el Gobierno presume de haber “normalizado” la convivencia en Cataluña, ayer mismo quemaron el coche del concejal del PP en Barcelona Josep Bou. ¿Se puede ser libremente constitucionalista y de derechas en esa región, o las dos cosas a la vez facilitan las pintadas y los atentados?

Se puede y se debe poder ser ambas cosas en todos los rincones en nuestro país, nadie lo puede impedir y menos a través de la presión o la violencia.

Hay miles de afiliados del PP en Cataluña dispuestos a defender el constitucionalismo y este proyecto político y, por difícil que pueda ser y presiones que se puedan ejercer los que desde el autoritarismo pretendan imponer sus ideas, no les callarán. Y los poderes públicos tienen la obligación de garantizarles el ejercicio de sus derechos y sus libertades. Como tienen la obligación de garantizar que aquellos que quieran y pidan ser educados en castellano, puedan hacerlo con normalidad.

“Se debe poder ser constitucionalista y de derechas en Cataluña y en toda España, nadie lo puede impedir y menos a través de la presión o la violencia”

Oiga, ¿se cree usted lo publicado por ‘The New Yorker’?

Yo a lo publicado, no le voy a dar una presunción de veracidad en contra de las instituciones de mi país. Por eso queda claro que la no constitución de esa comisión, al final, a quien ha beneficiado es a aquellos que quieren aprovechar ciertos resortes… las explicaciones, en definitiva, debe darlas y cuanto antes, el presidente del Gobierno.

¿El problema es que se investigue a quienes dieron un golpe, que se haya hecho con un software invasivo o que se les mantenga “en la dirección de Estado”?

No. Son cosas distintas. Cualquier investigación tiene que estar en el marco de la legalidad y por eso todos esperamos las explicaciones, sobre todo por la importancia de este tema. Cuando las tengamos será el momento de hacer valoraciones, no antes. Porque si no, debilitamos al Estado. Y la actuación del CNI está regulada en el marco del Estado de derecho, hay autorizaciones judiciales cuando hay motivación suficiente para una investigación.

Otra cosa es abrir la puerta de la comisión de secretos a un partido como Bildu o a otro con líderes condenados por sedición, simplemente debilita las instituciones.

¿Quién cree que sale peor parada en este asunto, Meritxell Batet o Margarita Robles?

El único responsable es Pedro Sánchez. Por no defender al CNI. Por no defender la fortaleza de nuestro Estado. Por no dar las explicaciones oportunas… Quien comprometió las reglas del juego de la comisión de secretos fue el propio Gobierno, a quien no le correspondía.

Cuando se pone en cuestión lo que afecta a los pilares del Estado de derecho, lo que espera y merece la sociedad es que hable el presidente del Gobierno. ¡No le hemos escuchado una sola palabra! ¡No le importa debilitar al Ministerio de Defensa u otros organismos claves y necesarios para el buen funcionamiento de la democracia si eso enfada a sus socios de investidura o a su socio de Gobierno! 

¿Van a pedir su comparecencia?

Públicamente, ya lo hemos hecho.

Pero no oficialmente, ¿la van a pedir?

Esta semana ya hemos registrado una petición para que explique a qué pactos llegó con el rey de Marruecos en su visita, y el Congreso ha acordado que comparezca. No vendrá a título personal, sino que deberá responder ante un Congreso que no le dio su apoyo para esos acuerdos. ¡Sánchez tiene alergia a comparecer y es aficionado a romper los consensos mayoritarios de la Cámara!

Por cierto, ¿el problema con Bildu es que son independentistas o que son herederos de ETA?

Fundamentalmente por su trayectoria. Fíjese que la persona que ha sido elegida con los votos del PSOE para estar  en la comisión de secretos oficiales ha sido condenada por enaltecimiento del terrorismo. Una persona con esos antecedentes no puede estar ahí.

Entonces, ¿ERC sí es un partido homologable? En la anterior comisión sí que estaba…

Eso es cierto. Pero fíjese que fue en legislaturas previas a los hechos por los que fueron condenados dirigentes de ese partido político, que atacaron la integridad del Estado. Ambos han atentado contra nuestro Estado de derecho, unos mediante el terrorismo y otros mediante la sedición.

¿Y Vox?

Vox no ha sido condenado por nada, ¿no? No tiene los antecedentes de los que estamos hablando.

Y además le digo una cosa, respecto a estas últimas preguntas. Esto que estamos normalizando en España sería inaceptable en cualquier país europeo. Sería impensable que se viera con naturalidad que un partido político que no condena el terrorismo y otro que tiene como dirigentes a condenados por sedición estuviesen en la comisión de control a los servicios secretos.

¿No dice lo mismo el PSOE respecto a los pactos del PP con Vox? Que en Europa es impensable pactar con la extrema derecha…

Mire, estamos hablando de cosas muy diferentes, y banalizarlo todo no es el camino correcto. Yo al PSOE le pediría un poquito más de reflexión antes de emitir juicios como ése.

“La persona que ha sido elegida con los votos del PSOE para estar  en la comisión de secretos oficiales ha sido condenada por enaltecimiento del terrorismo. Una persona con esos antecedentes no puede estar ahí”

Ya están convocadas las elecciones en Andalucía. ¿También se le está poniendo cara de vicepresidenta a Macarena Olona? Las encuestas dicen…

Quienes tienen que decir son los andaluces. Dejemos que hablen ellos el 19-J, no los partidos ni los sondeos. Aunque estoy convencida de que, después de estos años del Gobierno del cambio, los andaluces han podido comprobar que Juanma Moreno es un fantástico presidente. Que lo es de todos los andaluces, lo hayan votado o no; que ha bajado los impuestos; que ha mejorado los servicios públicos, la educación, la sanidad, los servicios sociales; que ha estado a la altura en la pandemia; y que ha hecho de Andalucía una locomotora económica de España.

A Andalucía se le había dicho que tenía que resignarse a estar siempre en el vagón de cola, y que no podía gobernar nadie que no fuera el PSOE, porque el PP éramos peligrosísimos… y lo que han podido comprobar los andaluces es que somos gente de fiar y que su esfuerzo merece la pena, que podían ser un motor de España y no tenían por qué resignarse a quedarse siempre atrás.

¿Se creen las encuestas? Algunas incluso les dicen que podrán gobernar en solitario…

A mí sólo me gusta la encuesta de la calle, la de hablar con la gente y ver cómo respiran.

No me diga eso, que los políticos hacen sondeos todos los días…

Sí, hacemos muchas. Y ahí están, para medir… pero tienen el peligro de que creas que eso es el mundo real, porque la realidad está en la calle. Y lo que palpamos me habla de confianza en el PP. Estoy convencida de una amplia mayoría que permitirá a Juanma Moreno seguir gobernando centrado en los andaluces. 

Hay que ver… mire cómo estaba usted en el despacho de al lado hace dos meses y ahora con un gallego dando el primer paso a la Moncloa desde Andalucía.

El PP ha demostrado lo que es. Como España, el PP sabe levantarse en los momentos complicados y sabe unirse. Este partido lo ha hecho, además, en un tiempo récord y todos juntos, que es lo más importante. Nos hemos levantado, nos hemos unido y le hemos dicho a los españoles ‘aquí estamos, no os vamos a defraudar’.

Éste no es un camino a la Moncloa, aunque es desde allí desde donde se cambian las cosas… no se trata de llegar allí, sino de cambiar el futuro de los españoles, con los españoles. No vamos a perder ni un segundo, y hemos demostrado que sabemos gestionar, que sabemos de economía, que hemos sacado dos veces este país adelante, y lo haremos una tercera vez.

Me está asustando… Ya van dos veces que me iguala esta situación con las dos graves crisis anteriores que les tocó gestionar.

Me gustaría decir que no, pero las cifras son alarmantes. Sólo con los datos de esta semana, se ve que vamos por muy mal camino, por desgracia. Se han destruido más de 100.000 empleos, según la EPA; la inflación está en un 8,4%, con la subyacente disparada al 4,4%; el PIB se ha parado en seco, un 0,3% el primer trimestre… y con todo, el nuevo cuadro macro del Gobierno sigue siendo demasiado optimista.

Cuando los factores exógenos son los mismos que los del resto de países europeos, pero los datos son peores, eso significa que las políticas económicas de nuestro Gobierno no están acertando. 

El Gobierno responde que hay parón, pero crecemos más que la zona euro; que la EPA refleja una subida clara del empleo fijo…

La economía está cada vez peor y el Gobierno lo niega, sí. Esto ya lo vimos. Otro presidente socialista, Rodríguez Zapatero, negó la crisis y luego pasó lo que pasó. Pero no sólo negaba la crisis, es que se negó a aplicar las políticas adecuadas. Y estamos otra vez en el ese escenario.

Si por algo se caracteriza Sánchez es por sus políticas económicas inadecuadas, por la negación de la situación grave en la que estamos, y por un optimismo que no se corresponde con la realidad que viven los españoles. Hay que hacer reformas profundas para que los españoles puedan llegar a fin de mes, para revisar la política energética, pensando en el largo plazo…

Lo pinta usted muy pesimista.

La gestión del Gobierno nos hace ser pesimistas. Pero también tenemos muy claro que nuestra manera de hacer oposición es la de ser alternativa. Es decir, que aunque todavía no estemos en el Gobierno, estamos aquí para aportar soluciones y ser útiles. Por eso le remitimos a Sánchez ese plan de choque económico con bajadas en las retenciones del IRPF, en el IVA de la luz y el gas… y con bajadas en el gasto público, no en los servicios públicos, sino en la burocracia.

Mire, voy a hacer de Sánchez y le preguntaré a la señora Gamarra: ¿Cómo se hace para bajar el gasto público sin que se resienta la sanidad, la educación, la dependencia…? 

Mire, el gasto público es todo aquello que gasta el Gobierno porque procede del dinero público. O sea, del que recauda de su esfuerzo y del mío, del de todos los españoles. Por eso es público, ¡pero no financia sólo servicios públicos, como nos quieren dar a entender! Esa parte, por supuesto, hay que blindarla. Pero hay otro muchísimo gasto que no tienen nada que ver con todo eso y, sin embargo, está creciendo.

Siga, siga…

Igual que los españoles se aprietan el cinturón y prescinden de aquello que no es necesario, el Gobierno tiene que hacer lo mismo. Hoy es absolutamente inasumible que sigamos teniendo 22 ministerios. Antes había un Ministerio de Sanidad y ahora se ha dividido en cuatro: Sanidad, Consumo, Derechos Sociales e Igualdad. ¿Y eso afecta al estado de bienestar? No, afecta al bienestar del Gobierno. A que haya un partido como Unidas Podemos con un buen estado de bienestar.

¿Ha renunciado el PP a seguir denunciando el supuesto mal uso de los fondos europeos?

El PP lo que hace es preguntarse por qué no se están siendo una oportunidad para España. Por qué no se están gestionando bien. Por qué no llegan a la economía real.

¿Y adónde están yendo?

Pues no lo sé, pero la realidad es que no se ejecutan. Una parte tiene que ver con la mala gestión de los mismos. Si la administración genera un cuello de botella lleno de burocracia, no llegan. En otros países sí se están notando y eso hace a sus economías más competitivas y a la nuestra menos. ¡Por eso es tan importante la gestión, y saber gestionar!

Y eso es un capital político que nosotros, sin duda, tenemos. Y que si alguien lo representa es el presidente Feijóo. Él ha hecho un gran ejercicio de generosidad hacia el partido, porque después de cuatro mayorías absolutas y mientras gobernaba una Comunidad Autónoma ha dicho que está dispuesto a darlo todo por los españoles.

Cuca Gamarra, durante la entrevista en su despacho de secretaria general del PP.


Cuca Gamarra, durante la entrevista en su despacho de secretaria general del PP.

Sara Fernández

Ha dicho Feijóo que quiere recuperar a los votantes del PP que se fueron a Vox, ¿cómo pretenden hacerlo?

Éste es un partido de mayorías. Eso significa que tenemos gente diferente y así tiene que ser. Cuantos más seamos, más fuertes somos, más débil es Pedro Sánchez y antes cambiamos al Gobierno de España. Ése es un objetivo que compartimos millones de españoles y éste es un proyecto que está dispuesto a abrirse todavía más. Para que quepamos más y cada uno aporte su granito de arena.

Por ejemplo, aquéllos que votaron en su momento al PSOE y hoy se sienten desencantados e incluso se sientan defraudados o engañados por Pedro Sánchez, que prometió una serie de cuestiones que no ha cumplido. Por eso nuestro plan económico está enfocado a aquéllos que más lo necesitan y muchos hasta nos dicen que supera al PSOE por la izquierda… pero es que no estamos pensando en una parte del electorado, sino en que es a través de la solidaridad como se saca un país adelante. Si nos dejamos guiar por esos principios, entonces responderá el electorado.

Le he preguntado por cómo recuperar los votos que fueron a Vox y me ha dado la receta para robárselos al PSOE…

Sí, sí. Ahora iba, no me iba a escapar. Con aquéllos que están más a la derecha lo que hay que hacer es hablar para destacar la importancia de entendernos entre gente distinta. Que no se trata de echar pulsos y ver quién es más una cosa que otra, sino de recuperar el valor del centro, de la convivencia y del diálogo. No el de los bloques.

Porque ahí estamos una gran mayoría de los españoles, muchos de ellos nos votaron alguna vez y últimamente habían optado por otros partidos. Hablaremos con ellos para convencerles. Queremos decirles que también participen en este proyecto.

¡Que participen! ¿Habla de los votantes o también de los líderes?

¡Claro! Hablamos de los votantes…

No está usted invitando a Abascal…

Hablamos de los votantes [risas], es bueno hacer esa precisión. Pero habrá diálogo, que es algo que se ha perdido porque Sánchez ha buscado un escenario de bloques, de una España contra otra. Y aquí lo que hay es convivencia, somos un país de gente diferente, en la que votar algo distinto no nos tiene que separar, porque es algo normal.

Hasta hace poco sí que había dos bloques, precisamente, en la derecha. Casado y Abascal ni se hablaban… ¿Feijóo ya ha invitado a café al líder de Vox?

Desconozco si eso se va a producir ni cuándo. Pero no creo que ésa sea la mayor prioridad de los españoles, sino saber lo que vamos a hacer.

Si su prioridad es ser más para echar a Sánchez, ésa puede ser una vía. La de llevarse bien con un eventual socio.

En política, tener una relación cordial con el resto de los partidos con los que compartimos principios democráticos y que condenamos las mismas cosas debiera ser lo normal. 

“¿Cómo recuperar voto de Vox? Somos un partido de mayorías, cuantos más seamos, más fuertes somos, más débil es Pedro Sánchez y antes cambiamos al Gobierno de España”

Esta semana próxima, el 4-M, se cumple un año de la gran victoria de Isabel Díaz-Ayuso en Madrid. ¿Da por cerrada la crisis entre ella y la dirección nacional?

Sí, porque hubo un congreso, eso significa una nueva etapa, y que todos estemos en esa clave.

Entonces, los problemas de la dirección nacional con Ayuso han desaparecido.

Sí, y hay una perfecta sintonía. Además, creo que ella es un magnífico capital político de este partido.

¿Le inquieta que siga hablándose de los contratos de compra de material sanitario por parte de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento?

No. No me inquieta en absoluto, porque tengo una confianza plena.

Usted vivió aquella crisis en primera línea, que desembocó en la caída de Pablo Casado. ¿Qué falló?

Lo he dicho en alguna respuesta ya. Acaba de haber un congreso…

…no, no me salga con eso otra vez…

…pero es que es verdad. En un congreso se hace análisis y se toman decisiones. Eso es lo importante. Fuimos capaces de ver la situación que se había generado, asumir la responsabilidad y resolverlo desde la unidad.

Pero para resolverlo, seguro que ustedes se hablaron y se dijeron ‘esto no puede volver a pasar’.

Sí.

Bien, ¿qué es ‘esto’?

Vamos a ver, es evidente que si hubo que convocar un congreso extraordinario es que había unas cuestiones que resolver. Y las resolvimos. Y como están resueltas, es importante mirar hacia delante. No es tan importante lo que pasó, sino que lo resolvimos y cómo lo hicimos.

Si tuviera algo que comentar sobre aquellos días, lo haría con las personas a las que le competiera e internamente. Yo ahora tengo una responsabilidad, como secretaria general, que es la de siempre salvaguardar este partido y cuidarlo. Eso es sagrado, sobre todo tras un congreso convocado para resolver esa situación.

No me malinterprete, no es curiosidad. Es que los problemas no se arreglan hasta que se sabe cuáles son. Aunque ya me lo ha dicho usted, que el secretario general debe cuidar el partido y había un problema que se ha resuelto.

Está resuelto, y bien resuelto.

Los españoles lo que esperan es que este partido lo interno lo resuelva para que nos dediquemos al 200% a ellos. Y además, el presidente Feijóo nos marcó una guía en el congreso: “Lo interno es lo interno, y lo externo es lo externo”. Y cuando eso está muy claro, las cosas funcionan muy bien.

“La responsabildad de un secretario general es salvaguardar siempre este partido y cuidarlo, ese problema que hubo se ha resuelto, y bien resuelto”

Vamos acabando con un asunto del pasado reciente, pero con mucha importancia mirando al futuro. El giro en la política con el Sáhara Occidental, ¿no les ha gustado por las formas o porque discrepan en el fondo?

El fondo lo desconocemos. De hecho, hemos pedido la comparecencia de Sánchez precisamente para que nos dé cuenta de qué ha tratado con Marruecos. Porque la política exterior no es de Gobierno, sino de Estado. Y es que en este caso, no es ni de Gobierno, se la ha adjudicado como propia Pedro Sánchez.

Pero las formas en política exterior lo son todo. Ahí vuelve a aparecer la manera de gobernar de Sánchez. En todo lo que tiene que ver con Marruecos, teníamos… no un amplio acuerdo… ¡la unanimidad del arco parlamentario! En pocas materias ha habido una posición tan clara, tan consensuada y cerrada. Así que romper eso es ser un político poco responsable. Y me voy a quedar ahí.

Pero había un problema que solucionar. ¿Había otra manera?

Había un problema que había generado el propio presidente del Gobierno, con el caso Ghali. Y tratar de resolverlo creando tres problemas demuestra que no está a la altura de este país.

¿Tres problemas? Dígame cuáles.

Uno, con el resto de fuerzas políticas en el Congreso porque rompió un gran consenso de más de 40 años. Dos, dentro de su propio Gobierno. Y tres, uno grave con Argelia en un momento crítico… ¡Es que también el momento elegido es el peor posible!

Las consecuencias en el ámbito energético, que es una de las claves de política nacional e internacional, hacen que de cero a diez no se le pueda dar ni un uno en la gestión de todo esto.

Dicho de otra forma, si Feijóo llega al Gobierno, ¿devolverá la posición española sobre el Sáhara a 2021?

Tenemos muy claras dos cosas. Que la posición de España tiene que estar en la solución acordada por ambas partes y que debe estar en el marco de Naciones Unidas.

Eso lo compra el ministro Albares hoy mismo.

No, porque “la posición acordada por ambas partes” es la que acuerden las partes afectadas. Y una de las partes, si la escucho, no parece estar muy conforme. Así que la posición de Albares no es la posición acordada por ambas partes.

Conviene ser puntillosos en esto: el Gobierno dice “solución en el marco de la ONU y acordada por ambas partes”. Aunque añade que España apuesta por la posición que propone una de las partes.

Claro, cuando te colocas con una de las partes, estás rompiendo ese acuerdo. Si te posiciones ya no estás en la posición acordada.

Entonces, con el PP de Feijóo volveremos a la neutralidad.

La neutralidad es lo lógico.

Cuca Gamarra, entrevistada por Alberto D. Prieto, subdirector de EL ESPAÑOL.


Cuca Gamarra, entrevistada por Alberto D. Prieto, subdirector de EL ESPAÑOL.

Sara Fernández

Para ver la versión íntegra de la entrevista pinche aquí

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