Camisetas: Mucha tela que cortar

Unos lunares, un cambio de franjas, un nuevo color, una bandera en el cuello, un diseño sin rayas, un modelo ajedrez, unas líneas curvas, todo puede valer para renovar cada año las camisetas de los equipos.

Mientras los aficionados discuten estos días sobre las nuevas prendas es normal que ya estén diseñadas y en proceso de decisión cercano las de la temporada siguiente, la 2023-2024. No hay hueco para la improvisación y la prisa.

¿Cuánto se tarda en crear y decidir?

En un equipo de Primera el partido de la camiseta se juega en cuatro partes: 1) Creativo. Búsqueda de nuevos diseños, ya sea con creativos de moda o profesionales de la casa. En la mayoría de clubes los diseños los presentan las firmas deportivas y se consensua.2) Comercial. Los diseños encajen con los diferentes patrocinadores del equipo. Ya sea en el pecho, en la manga, en el cuello etc; 3) Técnica. Hay que cumplir con las normas de la Liga;4) El retail. Todo esto puede durar más de un mes y medio.

Según las fuentes consultadas, la última palabra corresponde a los ejecutivos de los clubes.

Pueden pasar varias semanas hasta que se reciben las primeras muestras. Luego llega la parte de pedidos, fabricación, envíos etc. En definitiva, es un camino que puede empezar al final del verano y culminar en el siguiente junio. Esto hace imposible que un diseño presentado estos días se aparque. El coste económico, con miles de camisetas dispuestas para ser vendidas, es cuantioso.

El Atleti justifica las líneas curvas de su nueva camiseta como un homenaje al Manzanares

Es un problema que no existía hace 30 años. La venta de camisetas y el resto de equipaciones se ha convertido en una muleta fundamental para los clubes de fútbol. Inglaterra fue la pionera en el fútbol europeo en explotar esta mina. El Manchester United, al principio de los años 90, ya contaba con una supertienda pegada a Old Trafford.

El mayor contrato

Ahora es el Real Madrid el que cuenta con el mayor contrato de patrocinio deportivo. El campeón de la Champions firmó un contrato con Adidas hasta 2028 por el que percibe 120 millones de euros anuales.

Nueve firmas deportivas se repartieron la pasada temporada las equipaciones de los 20 equipos de LaLiga. La distribución fue la siguiente: Adidas (Real Madrid, Celta y Osasuna); Nike (Barcelona, Atlético de Madrid, Sevilla, Elche, Mallorca y Granada); Kappa (Betis); Macron (Real Sociedad, Cádiz y Levante); Joma (Villarreal y Getafe); New Balance (Athletic); Kelme (Espanyol y Alavés); Umbro (Rayo Vallecano); Puma (Valencia).

Para la próxima temporada se incorporan el Almería (Puma) y el Valladolid (Adidas), a falta de que se decida la última plaza entre Tenerife o Girona. Además, algún club anunciará novedades en su relación con su firma suministradora.

¿Qué aporta una camiseta?

Antoni Alegre, director de marketing y comercial del Espanyol, estima que la elección de una camiseta “es muy importante. Es una cuestión identitaria. Es lo primero que va a ver todo el mundo”. En el caso de la entidad ‘perica’ la línea roja es “respetar las franjas blanquiazules en la primera camiseta. En la segunda se deja más libertad, aunque hay que buscar el contraste con el color de la primera de otros equipos para que pueda ser utilizada”.

Elegir una camiseta es muy importante, es una cuestión identitaria, lo primero que se va a ver en todo el mundo. Las redes sociales son una fuente de información buenísima

Antoni Alegre (Director de marketing y del área comercial del Espanyol)

El ejecutivo resalta que cuando se inicia el proceso hay etapas que atravesar: “No es lo mismo ver el diseño en una pantalla que cuando está en la tela”, cuenta Alegre.

Para él el futuro “va por la innovación en el punto de vista técnico, buscar la comodidad para el futbolista y ayudar a la mejora del rendimiento. Comercialmente hay que encontrar el equilibrio entre la identidad y el mercado. No perder los orígenes”.

Alegre admite que las redes sociales “sirven como test. Son una fuente de información buenísima”.

¿Cuál es el objetivo?

Jesús Martínez, del departamento de marketing de Joma, firma que viste a Getafe y Villarreal en LaLiga, explica que para cambiar el vestuario “hay clubes más permisivos y otros más pragmáticos, sobre todo cuando se habla de la primera equipación. Hay que fijarse en lo que es tendencia y buscar el equilibrio entre la identidad del club con la novedad para generar una expectación”.

Martínez resalta que el objetivo “es el consenso de la marca con el club. El choque no es la meta. Los clubes son partícipes de lo que se lleva adelante y si se empeña en no sacar una camiseta no se saca”. En esa búsqueda de la innovación Martinez señala estrategias como “explorar fechas conmemorativas, un aniversario, un acontecimiento especial en un club y generar recuerdos con el pasado”.

La camiseta ketchup del Athletic; la contracamiseta del Atlético y la de rayas horizontales del Betis.

La camiseta ketchup del Athletic; la contracamiseta del Atlético y la de rayas horizontales del Betis.

Las redes sociales han revolucionado las interacciones entre el club y los ‘clientes’, los seguidores, a la hora de conocer la respuesta sobre un nuevo diseño: “Lo que antes se tardaba en conocer tres días ahora se sabe en tres segundos. A veces es incontrolable una reacción en cadena. En este sentido se juega en el límite entre la identidad del equipo, el seguidor y la búsqueda del vanguardismo”, apunta Jesús Martínez.

El choque con el club no es el objetivo. Hay que mantener la identidad del equipo y a la vez crear una novedad para generar expectación. Hay entidades más pragmáticas que otras

Jesús Martínez (Departamento de marketing de JOMA)

El amarillo no se toca

La moda juega y desde Joma se señala que “hace años había más estampados. Ahora es más convencional, más sobrio y elegante. En tres años volverá a cambiar”, dice Martínez, que pone ejemplos cercanos: “En el Villarreal el amarillo no se cambia ni por asomo. La familia Roig tiene claro que es su identidad corporativa, y como mucho se puede colocar un ribete azul marino en la manga o en el cuello. Y en el Getafe, Ángel Torres tiene claro que la primera equipación debe ser azul y la segunda, roja. En la tercera ya se puede cambiar”.

La curva rojiblanca

El último revuelo es el montado con la nueva camiseta del Atlético de Madrid (Nike), que ha sustituido las tradicionales rayas verticales por unas curvas que ha encontrado reparos en una parte de la afición. Desde el club se ha explicado que es un homenaje a los meandros del Manzanares.

La explicación ha templado poco los ánimos. Nike prefiere guardar silencio sobre esta última polémica. Como réplica, un sector de la afición ha presentado un diseño alternativo, una llamada ‘contracamiseta’, en la que se mantienen las rayas tradicionales. En esa prenda no han utilizado el escudo del club para evitar problemas legales.

Los clubes con franjas en su vestimenta son más proclives a la discusión. Es más fácil innovar sobre esas camisetas. No siempre se agrada. En la temporada 2006-07 el Atlético presentó una camiseta sin franjas, con una mitad roja y otra blanca.

La contestación fue negativa en varios sectores. El club decidió relegar esa camiseta a los partidos de fuera y jugó en casa con un modelo antiguo.

¡Ya tenemos la camiseta de Messi! Razón: 165 euros

En el Granada se alternó durante años entre rayas verticales y horizontales. Una asamblea en 2004 resolvió que no se volviera a tocar las franjas horizontales. En 2017 una camiseta sin franjas del Espanyol recibió protestas. En el mismo año, el Betis decidió cambiar por un día, y con motivo del Día de Andalucía disputó un partido por primera vez en su historia con rayas horizontales.

Las camisetas azulgranas regatean pocas veces el riesgo

Varias apuestas del Barça: con cuadros, sin franjas y con rayas muy finas presentada por un dron.

Los riesgos del Barça y el ketchup del Athletic

El Barça no ha desdeñado las apuestas por la transgresión. En los últimos años su camiseta tradicional de rayas verticales ha sido sustituida por cuadros, franjas horizontales, eliminación de franjas, rayas de distinto grosor, y el pantalón lo llevó de rojo.

No hubo ese comité de bienvenida cuando el Athletic se inclinó por el atrevimiento. En un club en el que la tradición es un jugador más la camiseta presentada en 2004 para jugar la Copa de la UEFA con estampados abstractos no iba a pasar desapercibida. La prenda fue diseñada por el artista Darío Urzay y desde su presentación levantó polémica entre distintos sectores rojiblancos.

La UEFA no ayudó al calificarla de modelo ‘ketchup’. Ante el torbellino el Athletic no llegó a disputar la competición con ella. Unos días antes del debut europeo la retiró y la prenda pasó a ser exhibida en diferentes galerías y museos. En el césped, no.

La camiseta especial de Cruyff

Los debates no sólo han sido colectivos. En ocasiones los ha protagonizado un solo futbolista, en este caso irrepetible. La carrera de Johan Cruyff estuvo marcada por sus ramalazos de genio. En el Mundial de 1974 de Alemania la federación holandesa vestía Adidas mientras que el futbolista tenía un contrato individual con Puma.

Cruyff pidió una cantidad extra si querían que vistiera Adidas. La Federación holandesa se negó y le recordó que esas eran sus camisetas. Cruyff respondió:”La cabeza es mía”. El mito jugó el Mundial con una prenda con dos rayas, una menos que sus compañeros. Mucha tela que cortar.

El holandés tenía un contrato con Puma y su selección, con Adidas.

Cruyff, en la imagen en la final del Mundial 74, jugó el torneo con dos rayas en su camiseta, una menos que el resto de sus compañeros.GETTY IMAGES

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